• La esencia de los seguros a todo riesgo

    La esencia de los seguros a todo riesgo es cubrir los daños que pueda sufrir el vehículo asegurado como consecuencia de un accidente de circulación,  aun cuando dicho accidente se produzca bajo la responsabilidad del asegurado, es decir, sea culpable del mismo.

    También se cubren los daños que se producen en el vehículo asegurado a consecuencia de un incendio o explosión, sea cual sea la causa por la que se produzca.

    Así mismo se podrá contratar una franquicia sobre la totalidad de los daños que sufra el coche asegurado, franquicia sobre cuya cuantía responderá personalmente el asegurado.

    Algunas compañías de seguros así mismo incluyen los gastos del remolque del vehículo hasta un máximo de kilómetros para llevarlo a un taller autorizado o servicio oficial de la marca del coche.

    Existen una serie de exclusiones en estos daños propios, que normalmente suelen ser los siguientes:

    -          Los que sufre el vehículo por un desgaste normal de las piezas.

    -          Los que sufre el coche por congelación del agua del motor

    -          Los que causen las mercancías que podamos transportar

    -          Los neumáticos del coche

    -          Los daños que afecten de una manera exclusiva al catalizador del vehículo es caso disponga de él.

    -          Todos los accesorios que no vengan de serie por parte del fabricante del vehículo

    Un caso especial en los daños del vehículo es cuando es dado “siniestro total”, o lo que es lo mismo, la pérdida total del coche.

    En este caso la cobertura va a la indemnización por el valor de nuevo, según los años que tenga el coche, hasta una cantidad a la similar del precio del coche en el mercado.

     

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